Ascenso fallido por fatiga de material.
Las alas, injertos de cera y desidia,
no soportaron el peso del sol clínico.
Ahora, la gravedad reclama su tributo de calcio.
No hay mar que amortigüe la trayectoria.
El Tártaro es una geometría de ángulos rectos,
un sumidero de hormigón donde el aire
huele a ozono y a carne calcinada.
Impacto.
El cronómetro se detiene en el desguace.
Las plumas son ahora esquirlas de vidrio
perforando el mapa de una anatomía obsoleta.
Bienvenido al estrato inferior.
Aquí, Ícaro no es un mito,
es solo un residuo más entre el óxido
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Su tabaco, gracias.