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Mostrando las entradas etiquetadas como JFK

Las pelotas de Babieca

Resulta que en mi sesteo onírico me encontré con JFK —al tío parece que le han hecho un lifting, oyes— y me dijo que estuviese pendiente de los detalles, que eso es lo que hay que ver y no lo que nos refriegan por las narices. Yo asentía, pero por su lado apareció una ambición rubia que no veas y me dio un cate al comprobar cómo mis ojos hacían el péndulo de Newton. Y rubricó: "Esas caderas tienen nombre". Me instó a pensar y a arrojar luz. Salí del trance, apagué la vela y le di un toque a las bolas del péndulo que tengo en la mesa, esas cinco que repiquetean sin decir nada y sin parar nunca. Babieca era el caballo del Cid; también se le llama así al hombre de pelvis indiscriminada. Uno tiene lo que tiene y lo pone donde puede. Con eso empecé a escribir estas notas. Desde luego, arrancar con una ristra de disparates no es la mejor manera de que un tema serio sea tomado como tal, pero me trae sin cuidado si los cacahuetes vienen con sal o sin ella: la cuestión es que haya cua...