Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de junio, 2016

Unidos Podíamos

Deseé parar el tiempo y al veneno que nos hizo sordos. Los acordes de un baile quedo, camisa a cuadros y lazos rojos. Deseé un instante eterno, vaqueros mojados, melena en los hombros. Tu voz, tu sonrisa, un requiebro, la esquina de tu calle sin lobos. Deseé un cuadro perfecto. El universo infinito en tus ojos, la osadía de un cobarde sin miedo bajo tu ventana quemando rastrojos. Deseé blandir el viento, espantar de tu vera a los godos, acariciar con ternura tu cuello, elevarte por encima de todos. Deseé parar el tiempo. Camisa a cuadros y lazos rojos. Mi voz, tu sonrisa, un requiebro y al veneno que nos hizo sordos. 

Territorio baldío

Terraplenes, barrancos y laderas escarpadas. Me hastío, me aburro. Calamidad, sonrojo y calderas desdentadas. Soy una sombra mal vestida que languidece tras el lento tremular del último suspiro de un candil imaginario. Amarillo, azul y en ocasiones anaranjado. Indecente, maldito, decadente, proscrito, apátrida y soez. Acongojado con el ulular descompasado de la hipocresía sempiterna. Odioso y odiado, perdido y desatinado. Apabullado y angustiado por la herrumbre cotidiana que emana cada mañana de lamentos que ya no existen. Y me dejo caer. Y un carrillón toca los cuartos. Y la suerte ya está echada y al mirar por la ventana, nada queda ya, nada. Ni siquiera yo. Ni siquiera un requiebro de la última llama.