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Mostrando las entradas etiquetadas como psicodelia

Al final de la escalera

D e un tejado histriónico emergen, sonidos pálidos adormilados en penumbras pestilentes. Desidia matutina envainada, resiste el canto de impotentes cuervos risueños. Presentimientos sobre suelo quebradizo, se agrandan y terminan por blandir el miedo atenazador. Dónde acaba la escalera de farolas escaldadas, se esconden miradas verdaderas en palabras turradas. Cuatro horas en un segundo. Tus ojos cortaban el aire, repartiendo trocitos en bocas hambrientas. Lobos heridos que huyen del tiempo. Tiburones desdentados. Tu cuerpo se hizo plomizo esperando en un perfecto laberinto perpetuo.

Reiniciando

El tiempo. El causante de todo. El que origina y finaliza. El que nadie siente pero todos conocen. El que pasa sin darnos cuenta. El que creemos eterno a veces, y veloz y efímero otras. El que queríamos que fuese rápido cuando niños para ser mayores y lento cuando mayores para no llegar al final. El tiempo. Todo en esta vida se para excepto él…o no. Conocí una vez a una persona que decía que podía "parar el tiempo". Creo recordar que le dije que eso era una paranoia de Carlos Castañeda; "hacer, no hacer, parar el tiempo", pero el me dijo que era verdad, que tenía el poder de detener el tiempo a su antojo. Era una persona cuyo aspecto no denotaba nada extraño en él, excepto su mirada  fría y penetrante. Siempre se ha dicho que los ojos no engañan y este hombre decía con la mirada que era verdad lo que decía o, al menos, se lo creía, así que como no pasa nada por comprobarlo le pedí que me enseñara como lo hacía. " ¿Estás seguro?, puede que luego te a...