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Fue

Fue en otro tiempo: los bares, abarrotados, olían a fritura  y espuma de cerveza, los niños corríamos por las calles de piedra y en el cine del pueblo  echaban La guerra de las galaxias. Salíamos imitando a Bruce Lee. Fue en otra vida: juntábamos chapillas para jugar al subbuteo, de balón un botón plano en suelo raso y de merienda, lo que tocase. Fue hace tanto tiempo ya que las arrugas de mi abuelo ahora son mías y el quejío de los fandangos es este dolor crónico que no me suelta. ¿Fue antes o es hoy? No lo sé. Yo sigo viendo a mi abuela: me mira desde sus gafas y con la voz temblando me dice: —Come chocolate.
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Escalofríos

En sus ojos famélicos contemplo imitaciones de Pollock, goteos de cuando los amaneceres fueron violáceos. Cosquillas. Acaricio su pelo y, bajo la tibia palidez, algo crepita: una rosa que aprende a arder. Vértigo. No dice mi nombre. Lo deja en el aire, entre su boca y la mía, como quien pone la mesa y espera. Afuera amanece. No miro de qué color. Hambre. Ahora, la mía.

Dos copas

Déjame que beba vino esta noche, compañera, que no hay hombro en este mundo que soporte ya mi pena. Traigo el cuerpo hecho un derribo y la voz como de tierra, y un silencio que me muerde si la copa se me seca. Bebe tú también conmigo, que te he puesto copa llena, aunque el vino se te quede sin probar sobre la mesa. Se marcharon uno a uno los amigos de las fiestas; solo tú no tienes prisa ni otra casa a la que vuelvas. Que dejé de ser persona, fui quedándome en la niebla, y aun así, mira qué cosa, tú, Soledad, a mi vera.

Desde el Tártaro ya existe

Hay libros que se escriben porque uno quiere escribir. Y hay libros que se escriben porque no queda otro remedio. Este es del segundo tipo. Desde el Tártaro nació de un proceso largo y doloroso que no voy a romantizar aquí, porque el libro ya hace ese trabajo, y lo hace sin adornos. Lo que sí puedo decir es que cuando terminé de escribirlo, sentí que había cartografiado un territorio que nadie me había pedido que mapeara, pero que necesitaba existir en papel. No busca gustar a todo el mundo. Busca llegar a quien lo necesite en el momento justo. Dónde encontrarlo: Editorial: https://poesiaerestu.com/desde-el-tartaro-ivan-martin-yanez/ [ https://lalibreria.com.es/producto/desde-el-tartaro-ivan-martin-yanez/ ] [ https://elrincondeloslibros.com/libro/desde-el-tartaro-ivan-martin-yanez/?amp=1 ] Lo que dicen los primeros lectores: [ https://lalibreria.com.es/desde-el-tartaro-de-ivan-martin-yanez-el-poeta-que-no-vino-del-taller/ ] [ https://revistacruzyraya.com/2026/07/18/desde-el-tartaro-de-...

Hormigón crudo

Arquitectura del silencio. No hay poros en esta piel de cemento, solo una superficie de aristas vivas que devoran la luz del mediodía. Hormigón crudo, vertido sobre los sueños de ayer, fraguando una realidad sin ventanas donde el eco rebota contra el vacío. La presión del encofrado no pregunta. Las vigas de la columna se oxidan, mientras el tiempo, esa mezcla densa, se endurece hasta asfixiar el grito. No busques fisuras. En el Tártaro, la solidez es la única ley. Y yo, una grieta que intenta ser verso

Crítica de mi novela "El calor del frío"

"La novela nos sumerge en un mundo marcado por la soledad, el desencanto y una sensación casi palpable de aislamiento. Desde sus primeros párrafos se percibe una atmósfera de frío tanto físico como emocional, donde el protagonista se debate entre la desesperación y el anhelo de encontrar algún calor, tanto literal como humano. La narrativa, rica en descripciones sensoriales y metáforas intensas, nos presenta dos facetas: La lucha por la supervivencia y la soledad extrema: En un escenario desolado y casi apocalíptico, el protagonista se enfrenta a la crudeza del ambiente. Cada acción –desde buscar refugio y alimentar su cuerpo hasta encender un fuego para obtener un mínimo de calor– se carga de un profundo sentimiento de urgencia y melancolía. Este comienzo nos sitúa en una realidad en la que el frío y la desesperanza se convierten en metáforas de un aislamiento existencial. La búsqueda de un nuevo comienzo: Paralelamente, la historia introduce a Estanis, un hombre marcado por el...

Sacude tu tristeza

  Donde vas, con la cara que tienes no te da vergüenza, andar por ahí se te nota, la mirada cansada ¿has perdido, o no puedes reír? Si te sientes, como no regresas déjalo todo hecho y suelta tu tristeza Y libera tu mente, no la encierres acaricia al fin, el dulce sabor de lo raro Descansa los día de soledad ahora tienes que probar, antes de dar Despierta, despierta el sueño, que se quedó en tu trastero Y libera tu mente, no la encierres acaricia al fin, el dulce sabor de lo raro Si el cielo se cae encima de ti, míralo desde arriba si el cielo se cae encima de ti, míralo desde arriba

Riendo

  Las nubes me dominan, que lejos queda el sol el cielo se derrite quemando mi dolor Donde queda el camino de regreso a la raíz donde queda la salida que me quiero ir Niños que se esconden, los busco, ¿no los ves? me encierro en mi mundo cuento hasta diez Me sucede, cuando nada me lleva a ganar Que sucede, cuando siento cerca mi final Huyo, persigo y al final me tiendo sobre un manto de nubes grises Sigo corriendo y al final me tiendo en los brazos del mar riendo (riendo) como loco que se lleva el tiempo (riendo) riendo de todo (riendo) como alma que esquiva al diablo (riendo) riendo...

Nochevieja

  Tengo que decirte que no tengo sueños negros y me arrastro por un campo de rosas Que dejé de ser un canto olvidado empujado por las olas Tengo que decirte que me llevan mis demonios al camino lleno de minas esperando, lograr un tanto haciendo mías sus pesadillas Ya tengo mi campo vallado no permito nada anormal sueño con cielos azules fundidos a un mar de coral Siento que huyen las noches etéreas y hay un campo que labrar Donde lleva una hora cuando no queda ni un final y se detiene el tiempo bajo un sueño eterno y encuentro verdes uvas envueltas en un manto de plata haciendo que todo siga igual