Déjame que beba vino esta noche, compañera, que no hay hombro en este mundo que soporte ya mi pena. Traigo el cuerpo hecho un derribo y la voz como de tierra, y un silencio que me muerde si la copa se me seca. Bebe tú también conmigo, que te he puesto copa llena, aunque el vino se te quede sin probar sobre la mesa. Se marcharon uno a uno los amigos de las fiestas; solo tú no tienes prisa ni otra casa a la que vuelvas. Que dejé de ser persona, fui quedándome en la niebla, y aun así, mira qué cosa, tú, Soledad, a mi vera.
Hay libros que se escriben porque uno quiere escribir. Y hay libros que se escriben porque no queda otro remedio. Este es del segundo tipo. Desde el Tártaro nació de un proceso largo y doloroso que no voy a romantizar aquí, porque el libro ya hace ese trabajo, y lo hace sin adornos. Lo que sí puedo decir es que cuando terminé de escribirlo, sentí que había cartografiado un territorio que nadie me había pedido que mapeara, pero que necesitaba existir en papel. No busca gustar a todo el mundo. Busca llegar a quien lo necesite en el momento justo. Dónde encontrarlo: Editorial: https://poesiaerestu.com/desde-el-tartaro-ivan-martin-yanez/ [ https://lalibreria.com.es/producto/desde-el-tartaro-ivan-martin-yanez/ ] [ https://elrincondeloslibros.com/libro/desde-el-tartaro-ivan-martin-yanez/?amp=1 ] Lo que dicen los primeros lectores: [ https://lalibreria.com.es/desde-el-tartaro-de-ivan-martin-yanez-el-poeta-que-no-vino-del-taller/ ] [ https://revistacruzyraya.com/2026/07/18/desde-el-tartaro-de-...