El sistema está cerrado.
No hay transferencia de energía,
solo una pérdida constante de calor
en este cuarto de muros densos.
Entropía sin tregua:
las partículas de lo que fuimos
se dispersan en un caos irreversible.
Ya no hay orden en el recuerdo,
solo ruido estático y fragmentos.
Todo lo que era sólido se sublima.
El hierro de las palabras se vuelve gas,
y el centro de gravedad ha colapsado
dejando un rastro de ceniza cuántica.
No intentes recomponer el cristal.
La flecha del tiempo solo apunta al desastre.
En el Tártaro, el desorden es la única paz
que nos queda tras el incendio
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Su tabaco, gracias.