Ir al contenido principal

Aquel que nunca contesta

Hoy le he pedido a la IA un poema.
Le he dicho: háblame de aquel que nunca contesta.

Háblame de las noches en la cama
con Estudio en escarlata sobre el pecho,
la lámpara encendida, el aire quieto,
la deducción como una forma de rezar
y alguien que, al final, siempre contestaba.

Háblame de los años de humo y polvo,
de Soundgarden sonando en una lengua
que mi boca movía sin saber,
del alcohol como una manta sucia,
de tanta gente alrededor
y ni un solo rostro donde quedarme.

Háblame del cuerpo cobrándose esos años,
de las paredes oscureciendo
sin que nadie apagara nada.

De cómo ya no busco suelo firme:
ni un amor, ni un sueldo, ni un cuerpo que no duela.
De cómo me levanto cada madrugada porque sí,
café y analgésicos,
dos horas sin dolor para intentar algo:
una sombra con pulso.

Y hazlo perfecto, le dije.
Perfecto, como nunca fue mi vida.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Dos copas

Déjame que beba vino esta noche, compañera, que no hay hombro en este mundo que soporte ya mi pena. Traigo el cuerpo hecho un derribo y la voz como de tierra, y un silencio que me muerde si la copa se me seca. Bebe tú también conmigo, que te he puesto copa llena, aunque el vino se te quede sin probar sobre la mesa. Se marcharon uno a uno los amigos de las fiestas; solo tú no tienes prisa ni otra casa a la que vuelvas. Que dejé de ser persona, fui quedándome en la niebla, y aun así, mira qué cosa, tú, Soledad, a mi vera.

A buenas horas

Entre eucalipto y eucalipto, pino, y entre pino y pino, piedra. Sobre el horizonte, el dragón de niebla; tras el dragón de niebla, Las Mateas. Arturo, Sirio y Antares sobre María Gil, Lepe y Los Pajosos. El agua me sabe a lejía: otra vez están aquí los tramposos. Abajo, por los adoquines, carreras, terrazas y bulla. Y nadie nombra a los que faltan. Este año no he comido turmas. Sigue tronando Santa Bárbara y a buenas horas la recordamos. Me han cambiado el Padre Nuestro entre whiskys de contrabando.

Riendo

  Las nubes me dominan, que lejos queda el sol el cielo se derrite quemando mi dolor Donde queda el camino de regreso a la raíz donde queda la salida que me quiero ir Niños que se esconden, los busco, ¿no los ves? me encierro en mi mundo cuento hasta diez Me sucede, cuando nada me lleva a ganar Que sucede, cuando siento cerca mi final Huyo, persigo y al final me tiendo sobre un manto de nubes grises Sigo corriendo y al final me tiendo en los brazos del mar riendo (riendo) como loco que se lleva el tiempo (riendo) riendo de todo (riendo) como alma que esquiva al diablo (riendo) riendo...